La (poca) ética del periodismo deportivo

La persecución a Marta Domínguez, por Andrés

La absolución judicial de la atleta Marta Domínguez y el revuelo mediático que ha dejado tras de sí este caso ha vuelto a poner de manifiesto la crisis ética y existencial que sufre el periodismo, especialmente el deportivo. Durante este último año, la atleta palentina ha sido acusada de fraude, tramposa y embustera, con una ligereza impropia de aquellos que basan su profesión en la búsqueda inequívoca de la verdad al servicio del ciudadano.


Los periodistas y resto de profesionales que trabajan en los medios son creadores de opinión, y muchos no parecen conscientes de la responsabilidad que conlleva su labor y del compromiso que supone con la sociedad. La semana pasada, tras la absolución de Marta, todos los medios se hicieron eco de la noticia. La mayoría, obligados por ley, pues deben dedicar el mismo espacio y tiempo a la rectificación que el que otorgaron a la noticia falsa. Todos dieron la noticia, pero nadie entonó el mea culpa, ni reconoció haberla metido hasta el fondo. El caso más llamativo es el diario Marca, el medio que más se ensañó con la palentina. El periódico que dirigía, y que por suerte ya no dirige, Eduardo Inda, tachó de mentira la carrera de la mejor atleta de nuestra historia, se pasó por el forro la presunción de inocencia y pidió la cabeza de quienes habían nombrado a Marta Domínguez vicepresidenta de la Real Federación Española de Atletismo. Y, ahora, después de exigir la devolución de las medallas de la palentina, desde el diario se las intentan colgar por “saber rectificar sin complejos”, y sin comentar en ningún momento que están obligados a ello. Es más, parece que las acusaciones no fueron tan graves, que ya sospechaban que algo olía raro, y que la culpa es del Gobierno, que se sacó esto de la manga para desviar la atención. Por suerte para muchos, y desgracia para algunos, existen las hemerotecas. Y, para sentirnos aún más afortunados, la era de Internet permite un acceso mucho más fácil a ellas.

Este modus operandi de Marca, personificado en su exdirector, es un claro ejemplo de lo que no es y nunca debe ser el periodismo. Aunque esta forma de actuar no se limita a este caso concreto, sino que salpica al resto del periódico, a los demás medios deportivos, y la profesión en general, con más frecuencia de lo razonable. Esta preocupante batalla por las ventas está conduciendo al periodismo a un panorama muy desolador y, lo que es peor, nos está haciendo olvidar la esencia del mejor oficio del mundo.

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