Manolo García y su brillante Día de la marmota

Manolo García, por Andrés

El rock barcelonés está de enhorabuena este mes de octubre. Los dos mayores exponentes del género en Cataluña han presentado recientemente sus respectivos nuevos álbumes, tras, también coincidencia, tres años de silencio discográfico. A inicio del mes era Loquillo quien nos mostraba orgulloso su aventura en la prosa de Luis Alberto de Cuenca (puedes ver la crítica aquí), y para cerrarlo ha aparecido Manolo García, cuyo último trabajo, Los días intactos, vio la luz el pasado martes 25.

Se toma con calma, el antiguo líder de El último de la fila, lo de hacer discos. Con su prolífica carrera a espaldas, se ha ganado a pulso su estatus de intocable, lo que le da una especial  autonomía para trabajar, sin presiones ni imposiciones. Como siempre en estos casos, gana el artista y su obra. Esta ausencia de presión se suele traducir en productos sinceros, y en el caso del de Poble Nou, además, en una garantía de calidad que no abunda.  Este nuevo disco del solista catalán es uno de los discos españoles del año. Y suma y sigue. Te atrapa ya desde la portada, la más original desde su álbum debut, Arena en los bolsillos (1998). Los días intactos se acerca más a sus dos (sobrebios) primeros discos como solista, el citado y Nunca el tiempo es perdido (2001), con más presencia de las guitarras. Esta quinta entrega del catalán sin Quimi Portet suena más eléctrica, mucho más que el fallido Para que no se duerman mis sentidos (2004), y que el de nuevo brillante Saldremos a la lluvia (2008). Ya desde el primer tema, Todos amamos desesperadamente, y el que le sigue, Un año y otro año, se aprecia el tinte rockero de parte del álbum. De hecho, el riff de este segundo corte es casi idéntico al del El duende del parque, de Extremoduro. La primera parte del disco es fantástica, combinando estos cortes de pop-rock con los de ritmos  flamencos y árabes, cargados de melodía, en los que Manolo se maneja como nadie. Así, son, dentro de este apartado, Un giro teatral y La sombra de la sombra de tu sombrero los que más sobresalen. Este último es un tema magnífico, con unas cautivadoras escalas vocales y una letra de las que te tocan la fibra. La prosa es otro de los puntos fuertes del artista barcelonés, que reluce en todas sus obras. Un giro teatral, el primer single, es la prueba palpable de que una buena canción siempre suena bien en cualquier estilo. Imaginas lo bien que funcionaría en directo, más eléctrica, y te topas con la versión acústica, uno de los dos bonus del disco, que pone los pelos de punta. Inmejorable tema. Un alma de papel y Lo quiero todo son otros dos grandes temas flamencos, muy reconocibles, el segundo rock mestizo marca de la casa. Cierra este primer acto Estoy alegre, con un curioso estribillo reggae.

En la segunda mitad, sigue combinando temas guitarreros con pausados, pero el nivel disminuye mediante avanza. Aún así, sigue ofreciendo momentos brillantes. Compasión y silencio recuerda a esos épicos medios tiempos de los ochenta en EEUU, cuando la MTV aún emitía música (¿se acuerdan?). Es un tema oscuro, con pinceladas heavies, y la guitarra de Waddy Watchell llorando. Manolo se ha rodeado de un equipo de auténtico lujo, capitaneado por el antiguo compañero de Keith Richards en los X-pensive Winos. Casi nada. Además, el álbum se ha grabado entre Girona y Los Ángeles, por lo que es inevitable que se haya contagiado del sonido de EEUU, cuna del rock. Se sigue recreando Manolo en el Pop rock en Estamos ahí y en Creyente bajo torres de alta tensión, esta última carne de radiofórmula por la participación de Ivette Nadal, en una colaboración bastante descafeinada. No sorprenden tampoco Los errantes y los dos últimos temas, que resultan prescindibles.

Catorce cortes, más dos bonus acústicos. Demasiados temas, pero un magnífico álbum, a la altura del mejor Manolo García. Aunque, si algo se le puede reprochar al autor es la falta de riesgo con sus obras. El catalán se empeña en negarlo, pero es cierto que su carrera en solitario suena algo repetitiva, pese a destacar precisamente por el mestizaje de su sonido. Quizá sea exigirle demasiado en ese sentido a un artista tan polifacético, que destaca en ámbitos tan dispares como música, poesía, fotografía y pintura. Si todos discos son tan notables como éste, bendito Día de la marmota.

Anuncios

Una respuesta a “Manolo García y su brillante Día de la marmota

  1. Los discos de Manolo suelen tener un efecto positivo en mi, me devuelven al paraíso casi de inmediato, y éste (Los días intacto) me flechó desde la primera canción. No dejo de escucharlo, en el coche, en el trabajo y en la casa.. es magnifico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s