Stephen King y sus particulares zombies

Stephen King, por Andrés

Los seguidores de Stephen King conocen bien su capacidad para generar nuevos personajes e historias.  El escritor americano aparece con una nueva entrega con casi una media de libro por año, muchas de ellas convertidas ya en clásicos de la literatura moderna del siglo XX. Cell es una de sus obras más recientes (2006), y que se adelantó un poco a la explosión del universo zombie de nuestros días, con la exitosa serie The Walking Dead por bandera.

La serie de la FOX le debe mucho a Cell, al menos en sus primeras 150 páginas, que son de obligada lectura en una tacada. La tensión y angustia de unos supervivientes a un repentino holocausto zombie traspasa el papel. Es absolutamente imposible apartar la vista del libro durante este trepidante inicio. Únicamente se puede sobresaltar uno al oir sonar un teléfono móvil. Y se dudará en contestar. Pues así es como se propaga el virus de esta historia. El 1 de octubre, a las tres y tres minutos de la tarde, todo el que se encuentre hablando a través de celulares se convierten ipso facto en unas agresivas bestias dementes con sed de sangre. Humana, por supuesto. Al no tener preferencia por la carne de sanos o infectados, el mundo se convierte por una tarde en un campo de batalla cuerpo a cuerpo, dentellada a dentellada. Clayton Riddell, un dibujante que acaba de firmar el contrato de su vida, verá cómo su vida vuelve a torcerse tras el fatídico incidente, al que denominan El pulso, y comenzará una desesperada lucha por sobrevivir. Al frente de un pequeño grupo de supervivientes, Clay iniciará desde la ciudad de Boston un viaje en búsqueda de su hijo, del que desconoce si sigue con vida o forma parte del rebaño zombie. A partir del tercer capítulo, King deja volar su imaginación todavía más, y dota a sus maléficas criaturas telefónicas de una intrigante evolución al principio, pero que acaba pasándose de rosca. El interés que despierta el libro en su comienzo se pierde en gran medida en su segunda mitad. Pero ya se está tan dentro de la historia que es difícil tratar de abandonarla. Stephen King es un indiscutible genio de la narrativa de terror, y recursos tiene de sobra para mantener el suspense de la obra.

Tras superar la adicción inicial, se puede disfrutar de la obra, brillantemente escrita, más pausadamente, y recreándose en el desolador panorama que dejan tras de sí una nueva especie de zombies, que terminan por alejarse mucho de los ideados por George A. Romero (a quien está dedicado el libro) en la mítica La noche de los muertos vivientes, y demás películas del género (las más brillantes también cuentan con la firma de Romero). No es de lejos la mejor novela de King, pero su lectura resulta entretenida, y satisfacerá a los amantes del suspense y, por supuesto, el terror. Quizá no contesten al teléfono en unos días.

Esta reseña también está disponible en Melibro, la puedes ver aquí.

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3 Respuestas a “Stephen King y sus particulares zombies

  1. Gracias por pasar, ya te agregue en los enlaces.

    Saludos

  2. Es un grandioso libro. Se especulaba en su día con una adaptación de Eli Roth (Hostel), pero todo quedó en el aire. Deberían sacarla ya aprovechando el tirón de The Walking Dead.

    P.D.: Gracias por pasarte por mi blog y me han encantado los dibujos que encabezan cada entrada, menuda currada.

    • ¡¡Muchas gracias!! Le ponemos cariño y dedicación… el tuyo también está chulo.
      Ya leí lo de la peli, sí. Pues con el auge zombie que hay ahora, no sé cómo no la ruedan, la verdad. Habrá que esperar.
      Salud!

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