La Licenciatura de Bunbury: en la variedad está el gusto

Bunbury, por Andrés

La pasión de Bunbury por la canción latinoamericana viene de lejos. Desde Pequeño (1999), su segundo disco en solitario, el aragonés le ha declarado amor eterno a la música popular del Nuevo Continente de forma constante. Un sentimiento que siempre ha sido correspondido, y que han dejado sellado de por vida con Licenciado Cantinas. En este álbum de versiones, el ex-líder de Héroes del Silencio rinde tributo en clave de rock al vals peruano, el tango, la salsa y, por supuesto, el corrido. 15 historias en las que Bunbury y América Latina se disputan quién ama más al otro.

El disco está planteado de forma conceptual, dividida en cuatro partes. No termino de entender la idea, puesto que se trata de canciones de otros autores, totalmente independientes entre sí, pues es lo de menos, y sí que logra que suenen como un conjunto. Pero insisto en que resulta aventurado lo de conceptual. Licenciado Cantinas se abre con un bolero instrumental con sabor a spaghetti western tarantinesco, que da paso a la juguetona Llévame, una canción que perfectamente podría haber formado parte de El viaje a ninguna parte (2004). Sigue otro bolero, Mi sueño prohibido, en el que Bunbury se luce como intérprete. Cierra esta parte inicial una delicada Pa’ llegar a tu lado, en el que el de Zaragoza se muestra casi desnudo, acompañado brevemente por un magnífico trabajo de cuerda. Un contestador telefónico nos introduce en el segundo acto, menos íntimo, pero más intenso, donde hay canciones más accesibles a primera escucha. La caribeña  Chacarera de un triste es un correcto corte que precede al single Ódiame, uno de los mejores temas, que no desentonará en las radios comerciales, por su ritmo endiablado de salsa y rock. Todo un himno de cantina. Cierra la primera mitad Vida, una canción que Andrés Calamaro definió como “texto en carne viva”. Ni más, ni menos.

El mulato (Licencado) abre el tercer acto, retornando a la salsa, pero esta de vez de tintes más oscuros y psicodélicos, con mayor protagonismo de Los Santos Inocentes, la banda que acompaña a Bunbury desde el rockero Hellville de Luxe (2008), y que empalma con otra canción del mismo palo, El solitario (Diario de un borracho), pero más adictiva, de esas que invitan al baile entre lágrimas, con un estribillo que la corona como una de las más logradas de Licenciado Cantinas. Cambio de tercio con otro himno de taberna, el festivo corrido Ánimas, que no amanezca, que ya había presentado durante la gira por Estados Unidos previa a este estreno. Es una delicia cómo Bunbury adapta el cancionero mexicano. Sin duda, están hechos el uno para el otro, y estaban destinados a encontrarse. No podía ser de otra forma, y no es éste el único guiño a México, un país que idolatra al aragonés. Que no me lleve la tristeza sabe a dulce ranchera, con otra interpretación memorable del artista, que gana mucho sin apenas acompañamiento. El último acto lo abre la rockera El día de mi suerte, en una nueva combinación de aires caribeños y guitarras distorsionadas. Tras esta fantástica explosión de ritmos y sonidos, vuelve la calma con el tango Cosas olvidadas, en el que Enrique se vuelve a mover como pez en el agua. Ningún estilo se le atraganta, puesto que ninguno le resulta nuevo, todos han tenido cabida alguna vez en su discografía. La alegre, pero de triste historia, La tumba será el final, da paso a una penetrante milonga, El cielo está dentro de mí, que va subiendo la emotividad hasta cortar con un “quizás” que pone punto y final a un disco notable, de gran factura y cuidado hasta el más mínimo detalle.

Bunbury se encuentra en un momento de forma envidiable. Nunca se ha encontrado mejor como intérprete, una faceta en la que que no para de crecer, sobre todo en la que se muestra semidesnudo; y como compositor encadena varios discos formidables, manteniendo una insaciable curiosidad y búsqueda contante para reinventarse en cada entrega. Con Licenciado Cantinas ha puesto un broche perfecto a su trilogía post-Héroes del Silencio, tras la reunión de 2007. Lo cierto es que con cada disco que publica, se aleja más la posibilidad de reunión de los Héroes. Pero esa es otra historia. Ésta: Licenciado con honores.

Puntuación: 8/10

También te puede interesar: Cuando Bunbury casi fue profeta en su tierra. Concierto de la gira Licenciado Cantinas, en Zaragoza (20/1/2012).

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10 Respuestas a “La Licenciatura de Bunbury: en la variedad está el gusto

  1. Hola! Gracias por descubrirme tu blog. Me parece muy bueno. Acabas de ganar un seguidor.

    • Hola, Mariano. ¡Muchas gracias! El tuyo también me gusta, lo tenemos en la misma onda: un poco popurrí de todo, y destaca la música por encima del resto, jeje. Espero pasarme por el tuyo a menudo, también.
      Saludos

  2. Hola primico!!!! al final vas a conseguir que me guste Bunbury..Acabamos de ver video y me gusta mucho! ya sabes que no estoy muy en su onda…. jaja. Besos y sigue informandonos de todo guapo! Sabes es que diu…TU SI QUE VALES!!!. pos eso te decimos. Besicos, RyM.

    • ¡Hola, Marta!
      Pues sí, ¡el single mola mucho! Creo que es la más lograda, al menos de las festivas…
      Muchas gracias, ¡me alegro de que te guste!
      Nos vemos estas navidades.
      ¡Besos!

  3. No se, no se, no seeee… A mi me encanta Bunbury pero no siento que el tipo esté en su mejor momento (ni en una forma envidiable) ni que este álbum sea un completo acierto. Como rareza se disfruta pero hasta ahora el disco no me ha llegado demasiado. Quizás con más pasadas la cosa mejora. Ahora Bunbury exagera demasiado su voz, llega a molestarme ya por momentos. Buena crítica eso si la tuya. Gracias.

    http://politomusica.blogspot.com

  4. Muy bueno el blog..!!! Creo que has dado en el clavo..! aunque me da pena ver aun Bunbury “viejo” … y que cada vez comienza a demostrarlo por sus vivencias… Obligatoriamente me parece que lo de el en este disco va por los Temas Vida y Cosas Olvidadas… geniales interpretaciones…. la que no me pega aún es 2El dia de mi suerte” creo que a Hector Lavoe no hay por donde hacerle algo asi… Saludos un abrazo

    • ¡Gracias, Danny! Como digo… pa’ gustos colores, a mí El Día de mi Suerte es de las que más me han gustado, ¡jajajaja! ¡Un saludo!

  5. Pingback: Cuando Bunbury casi fue profeta en su tierra | El lado oscuro de la Luna

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